Para jóvenes de República Democrática del Congo, el año internacional de la Juventud se vive todos los días.

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En el este de la República Democrática del Congo, jóvenes y adultos jóvenes toman seriamente el deseo de justicia y de paz de los niños que ellos acompañan en el seno del movimiento Tapori. Su propia vida de construye en función de aquello que este compromiso les enseña día a día.

 

En Bukavu, en una región marcada por muchas pruebas, hay jóvenes que se han comprometido desde 1997 con los niños de sus propios barrios.  

 

Algunos jóvenes, que habían oído hablar de Tapori, iniciaron una correspondencia con el secretariado internacional, en Génova. « Yo pensaba que el movimiento iba a ayudarnos a pagar nuestros estudios » recuerda hoy uno de los animadores, « pero vi que no, que el movimiento es una vida ». En el transcurso del tiempo, los Faustin, Patrice, Pascal, Deo, Anne, Denise y todos aquellos que han unido a ellos a lo largo de años, comprendieron y han sabido hacerse entender. Ellos han vivido esta etapa donde los padres los acusaban, no podían creer que los sobres que llegaban de Suiza en nombre de los niños sólo contenían « la carta Tapori », y no dinero. Ellos enfrentaron a aquellos que esperaban que el Movimiento ATD Cuarto Mundo se comportase como una de las numerosas ONG del lugar. Pero para ellos, « Tapori no necesita de una estructura, pues el presidente son los niños; y no hay necesidad de un local, pues éste se encuentra en no importa qué lugar donde reunirse con los niños, ya sea bajo un árbol o en una escuela…  »

« Ser pobre – explica Faustin – no quiere decir que no se sabe nada. El Movimiento es una escuela donde todo el mundo aprende de todo el mundo. Tú descubres que los más pobres no tienen al principio necesidad de dinero. Ellos necesitan de nuestra presencia y de nuestro silencio, de nuestra atención. El resto puede venir después. Es un proceso complejo. Mientras más se haya vivido en la pobreza, se necesitará más tiempo. » Estos animadores, para algunos adultos de hoy, para otros, jóvenes que han sido ellos mismos niños en los grupos Tapori, reconocen lo que han aprendido durante su compromiso:

« Con Tapori, aprendí a ver de otra forma al niño y a vivir de otra forma con el niño. A descubrir un niño que actúa, que necesita ser considerado, amado, aceptado. Un niño que lucha contra la miseria. Un niño que defiende los derechos de los otros niños. » Los animadores tienen muchos ejemplos concretos que ilustran esto. Ellos pueden hablar de una colecta que los niños hicieron entre ellos para reunir parte del dinero necesario para la escolaridad de uno de sus compañeros, expulsado de la escuela porque sus padres no podían pagar. O incluso de la manera como ellos emprendieron la limpieza de los bordes de las fuentes de su barrio.

Sabiendo prestar atención a los niños, seguirlos en sus intuiciones, los animadores desarrollan un pensamiento sobre la lucha contra la miseria: « Se tiende a creer que solamente los ricos pueden enseñarle a los pobres y que el desarrollo es solamente el aporte de los ricos. Pero si se parte de la idea del pobre mismo, se hace de manera que aquel que apoya el proyecto y aquel que se beneficia sean actores. Es el esfuerzo de todos que puede expulsar la miseria. »

Reunir un movimiento donde «  no se pida a los pequeños servir a los grandes, sino estar al servicios los unos de los otros » lleva a los animadores a una reflexión sobre el funcionamiento del mundo: « Si no se sabe esto, cuando alguien ocupa una alto cargo puede creer que los bienes son para sí. »

En Bukavu y en Goma, son más de una treintena de jóvenes que están comprometidos así, voluntariamente. Olive habla de ello: « Es realmente difícil para los jóvenes comprender que ellos pueden participar en hacer mejor el mundo de mañana. ». Olive es de aquellos que, cada sábado, deja la universidad y se une al equipo que se da cita en Cibandihwe Kasha, el pueblo done se realiza una animación en torno a los libros.

 
  « Los amigos me preguntan por que no me quedo para el karaoke de la universidad. Yo les digo que ellos harían mejor en venir conmigo. Cuando yo voy con los niños, me siento como en otro mundo. Ellos quieren aprender a escribir. Cuando esto terminan y tú partes, no tienes deseos de dejarlos.»

La esperanza de amistad, de paz y de solidaridad entre ellos que llevan los niños, y los gestos que ellos hacen para hacer avanzar estos valores encuentran también una caja de resonancia a través del programa de radio « los niños y el valor », animado cada domingo durante una hora, en radio « Neno la Uzima » que les ofrece sus ondas.
A otro nivel, Tapori Bukavu participa en los encuentros semanales de la « coordinación de la sociedad civil ». Este organismo reúne a la mayoría de los actores de la vida local (asociativos, sindicatos, actores económicos, militantes de defensa de los derechos del hombre…). Juntos, observan y debaten la situación de la provincia del Sud Kivu, toman posiciones o hacen proposiciones, por ejemplo para el 17 de octubre próximo, jornada mundial del rechazo a la miseria Las palabras de otro de los animadores, René, ilustran bien la voluntad de su equipo de hacer de tal manera que ellos aprendan a través de su compromiso que sea transcendente para todo el mundo: « lo importante es tener grandes orejas, y una boca mediana para compartir con otros. Y una gran mano para escribir lo que se ha comprendido. »

Cabe señalar también que lo que los animadores Tapori emprenden no sería posible sin la importancia que ellos dan a su formación, y su búsqueda constante de unidad entre ellos mismos: « Tratamos de promover encuentros. Comenzamos siempre nuestras reuniones compartiendo noticias de nuestras familias. Así sabremos que mi amigo tiene tal dificultad. A veces, discutimos, pero tratamos de reconciliarnos. No podemos adherirnos a lo que dice el otro, pero todo el mundo puede escuchar, incluso si no comparte la idea del otro. »

Luego de un precedente Año Internacional de la Juventud, en 1985, Joseph Wresinski, fundador del Movimiento ATD Cuarto Mundo, se dirigía a los jóvenes: « Muchos de nosotros hemos conocido la gran pobreza desde la infancia. (…) Nosotros creemos que la fraternidad nos hace libres, que aquellos que luchan por la justicia y la verdad pueden convencer, que la humanidad lleva una fuerza de cambio insospechada, que el optimismo da al mundo todas sus oportunidades de progreso. Nosotros quienes, por mucho, hemos ya luchado tanto por vivir, ¡sí! nosotros nos atrevemos a decir que el mundo está bien hecho a condición que nosotros nos sirvamos bien de él. »

En 2010, es con jóvenes como estos que el este de la RD Congo, que el movimiento ATD Cuarto Mundo vivirá el Año Internacional de la Juventud  [1]

[1] La Asamblea General de las Naciones Unidas decide proclamar 2010 Año Internacional de la Juventud. Sobre el tema « Diálogo y comprensión mutua », el Año apunta especialmente a impulsar a los jóvenes a actuar a favor de los objetivos de progreso y de desarrollo. El lanzamiento oficial de este año tuvo lugar el 12 de agosto último y sus actividades continuarán hasta agosto de 2011.

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Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria, los derechos humanos son violados.
Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado.

Joseph Wresinski

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