Los haitianos confían en nosotros porque actuamos junto a ellos

Jacqueline Plaisir y David Lockwood son voluntarios permanentes de ATD Cuarto Mundo. Luego de nueve años en Puerto Príncipe, ellos inician en República Dominicana una nueva misión, siempre ligada a Haití - ambos son países vecinos.
Haití
- "Tienen que tener voz en su futuro, en el futuro de Haití"
- Una primicia en el barrio de Grande Ravine: una distribución alimentaria que busca no olvidar a nadie y que se desarrolla sin violencia
¿Se ha pasado hoy de la ayuda de emergencia a la reconstrucción?
Sí. Ahora la urgencia es reconstruir, pero para ello se necesita crear espacios de consulta y diálogo con la población. Los proyectos de reconstrucción aún son poco numerosos, o en todo caso, poco conocidos. El período de elecciones ha suspendido un gran número de ellos.
¿Los habitantes del barrio de Grand Ravine donde el movimiento se ha implantado han encontrado un acceso normal a la alimentación?
Sí. La escasez prevaleció principalmente durante las primeras semanas luego del sismo. La ONU reconoció en julio que se había continuado demasiado tiempo con distribuciones masivas de alimento, lo que creó tensiones en la población. Los haitianos tienen la costumbre de desenvolverse cada día para tratar de alimentarse. Para ellos es importante encontrar medios para ganarse la vida. Los proyectos de « Cash for work » (« Dinero a cambio de trabajo ») y de « Cash transfer » (ayuda para iniciar un pequeño comercio) han tenido mayor impacto y han permitido más a la gente reencontrar su dignidad.
¿Las familias que usted conoce han sido beneficiadas por la ayuda internacional?
Gracias a nuestro apoyo, 700 de entre ellas se han beneficiado con « Cash for work » y 500 han accedido al financiamiento de un pequeño comercio. Estos proyectos se paralizaron en el barrio en julio-agosto. Luego vino la vuelta a clases, con ayudas previstas para el casino escolar y becas, pero que no alcanzaron para las familias de Grand Ravine. Luego de tres años que funciona el Establecimiento público de Grand Ravine, que acoge a más de 700 alumnos, a un cierto número de maestros no se les ha pagado. Ahora bien es un lugar de referencia para las familias, que sería preciso apoyar aún más.

Y, luego de la vuelta a clases, la ayuda internacional se volvió a centrar en otra urgencia…
Sí, en la epidemia del cólera. Esta epidemia tiene mucho impacto sobre lo cotidiano. Nosotros participamos en las acciones de prevención y de cuidados con el Centro de Salud St-Michel, Asistencia Médica Internacional, la ONG italiana AVSI, la Unicef, Médicos Sin Fronteras…
¿Qué significa entonces « reconstruir » para los habitantes de Grand Ravine?
Hay algunos proyectos para construir 400-500 casas para familias que viven en campos de albergados, pero las fuertes pendientes de Grand Ravine no sirven para una reconstrucción masiva. Cada familia aquí espera mucho más ser ayudada para mejorar su vivienda. Hemos hecho este verano una primera distribución de láminas de chapa y tableros a una treintena de familias, después de varios encuentros con los habitantes para evaluar las necesidades de cada uno y analizar la forma en que se iba a proceder. Habíamos elegido un lugar tranquilo y discreto de la zona, apartado de las viviendas. Pero esto ha sido complicado de todos modos. Un hombre burló nuestra vigilancia y robó varias láminas. La mitad de las familias sin embargo, pudo reconstruir su techo. Luego, decidimos dar la misma cantidad a cada familia. Se realizó una segunda distribución en octubre-noviembre en la Casa Cuarto Mundo, pero esto no es evidente. Hay que hacer todo para preservar la cordialidad y la solidaridad en la comunidad.
¿Cómo consigue limitar las tensiones entre las familias que usted ayuda y las demás?
Luego de años, mantenemos un vínculo regular con varias centenas de familias en el marco de nuestras acciones « Bebé bienvenido » [1] y enseñanza prebásica. Estos vínculos nos permiten analizar con ellas la forma de operar. Mientras se desarrolla una distribución, estas familias dialogan con las otras. Cada quien puede comprender por qué ha sido seleccionada y no tal otra. Las familias que no son directamente beneficiadas esperan que la acción progrese y que serán beneficiadas en un momento dado, porque ellas también tienen necesidad real. Confían en nuestra forma de actuar.
Es siempre muy frágil…
Estamos en un diálogo permanente con las familias que nos conocen y también con aquellas que nos conocen poco. Durante los proyectos de « Cash transfer » y de « Cash for work », algunos nos han dicho igualmente que habían compartido con otros lo que habían recibido, en un gesto de solidaridad y de lucidez.
¿Cómo viven las familias de Grand Ravine el período eleccionario?
Ellas dicen que es necesario un cambio en el país, que hace falta la democracia, pero que no es fácil creer en las promesas de los hombres políticos. En cada campaña electoral, los barrios más pobres son atravesados por actos violentos. Está también el cólera. No es fácil ir a votar en esas condiciones, y es una gran frustración.
¿Qué mensaje envía usted a las personas que apoyan la acción de ATD Cuarto Mundo en Haití?
La confianza de quienes donan nos permite continuar estando a la escucha de las familias, continuar proyectos de fondo que el gobierno no puede ejecutar actualmente. Deseamos formalizar y persistir en acciones que beneficien a cada vez más personas. Por otra parte, el equipo está sin cesar haciendo frente a problemas de urgencia y de desamparo a las cuales responde de una forma que es difícil de formalizar.
Desde el exterior del país, se ve sobre todo el sufrimiento de los haitianos…
Sí. Al mismo tiempo, el equipo estaba estos días preparando Navidad. Era una verdadera fiesta. Los niños, los padres, los jóvenes desean esta alegría. En la enseñanza prebásica, los padres estaban reunidos en torno a sus hijos y podían observar con orgullo lo adquirido durante el primer trimestre. Este aprendizaje que todos los niños del mundo reciben en la enseñanza prebásica, sus hijos lo reciben también, en un contexto que podría considerarse como muy caótico. Los haitianos que creen que el mundo y su país pueden cambiar, necesitan de esta confianza de los donantes. El dinero que recibimos no es sólo dinero. Es el signo que estas familias de Haití cuentan para esas familias de otros lugares.
Tenemos a veces la impresión que este apoyo no ayuda mucho a cambiar la situación la situación…
Incluso si no es todo el contexto el que cambia de inmediato, esto contribuye al cambio. Estos niños que van a la enseñanza prebásica, estos padres que se benefician de una Tarjeta de Salud gracias a ATD Cuarto Mundo… Aquello a lo que nos comprometemos, eso funciona. Y el alivio que eso representa, tiene muchas repercusiones. Conocemos a una mujer que tiene un hijo de tres años minusválido y otro de cuatro años. Debe encontrar con urgencia cuidados cada vez que su hijo tiene una crisis de epilepsia. Sin esta Tarjeta de Salud, ella no lo conseguiría.
Y ella sabe que no es la única tratando de salvar a su hijo…
Luego de las fiestas, ella estaba allí con su hijo en los brazos y nos decía. « Miren que lindo que es! » Es esa vida, con muchas emociones, alegrías reales en medio del desamparo, la que permite a la gente vivir dignamente, es decir, sin clavarse todo el tiempo al miedo, con amigos en torno a ellos, con un centro de salud y una escuela para su familia, con el sentimiento que se hace parte de la sociedad. El país va a cambiar, pues no es posible que acciones que tienen un impacto en la vida de las muchas familias no tengan un impacto más amplio al fin y al cabo.
Observaciones recogidas por Jean-Christophe Sarrot y Bruno Couder.





