La región: instrumento para crear una cultura de rechazo a la miseria

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Reflexion sobre la región andina

"La Región andina corresponde a un área ecológico-cultural del Sub-continente sudamericano. Que se extiende por su faja del Pacífico desde Colombia yel Oeste de Venezuela por el norte, hasta Chile por el sur, pasando a través de Ecuador y Perú e incorporando a Bolivia en el Noroeste Argentino. Agrupa a varias sociedades contemporáneas que se asemejan y relacionan, no sólo por la contigüidad geográfica y similitud ecológica de sus países andinos; si no también por el hecho de pertenecer a una misma formación económico-social y a una misma entidad cultural" [1].

Hemos empezado la reflexión sobre la Región con la Secretaría General y otros Equipos del Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo, buscando que éste se encuentre presente en el futuro de la sociedad, el interés del Movimiento es sumar y mejorar los esfuerzos en la lucha contra la miseria, partiendo del esfuerzo específico de personas comprometidas en esta tarea, la que se puede comparar con la construcción de un edificio de ladrillos únicos y especiales, como los factores geográficos, culturales y económicos unidos en acción común y que buscan caminar más allá de las fronteras.

Dentro de este contexto, aprendiendo a compartir, sabemos que es importante construir una corriente sobre una cultura de rechazo a la miseria, difun­diendo y consolidando el Movimiento, como un sustento de todo ese proyecto, siendo fieles a los más pobres, compartiendo y viviendo junto a las familias que han de participar también en este reto, para lo cual debemos responder a interrogantes: ¿Cómo construimos el Movimiento en la Región?, ¿Cómo juntos somos responsables del Movimiento en toda una región?

Construir una corriente de rechazo a la miseria y hacer avanzar el rechazo de la miseria, implica compartir todos los compromisos personales con los más pobres por un largo tiempo. A partir del 17 de Octubre "Dia Mundial del Rechazo a la Miseria", extenderla para que las familias sean escuchadas, para dialogar y nutrir la filosofia del Padre Joseph, el Movimiento y la humanidad, con el conocimiento y la experiencia del pueblo del Cuarto Mundo. Esto lleva a conocer, comprender y alcanzar a las personas e instituciones (amigos, aliados y voluntarios) que se comprometen con los más pobres. La frase grabada en la Placa en conmemoración a las víctimas de la miseria de todos los tiempos en la Plaza de las Libertades los Derechos Humanos en París- Francia: « Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria, los Derechos Humanos son violados. Unirse para harcerlos respectar es un deber sagrado », nos hace vivir la defensa de los derechos humanos, nos lleva a la reflexión de ¿Cuánto estamos dispuestos a compartir?

Desde la cultura andina, basada en la reciproci­dad y la solidaridad, podemos entender mej or el mensaje de los más pobres, está en nuestra naturaleza compartir la lucha universal contra la miseria, enraizando y enriqueciendo los caminos para hacer posible el proyecto de una sociedad humana, fundada en la esperanza del Pueblo del Cuarto Mundo, sustentado en un desarrollo sobre la prioridad a los más pobres. Este proceso largo y lento, requiere de espacios de apertura, para aprender y profundizar más el conocimiento que nos transmiten las familias en extrema pobreza y que involucra a toda la sociedad, una continuidad de la lucha contra la miseria.

¿Cómo construimos el Movimiento ATD Cuarto Mundo en la Región ?
¿Cómo juntos somos responsables del Movimiento en toda una región ?
¿Cómo crear una esperanza sin fronteras ?

La Región Andina, no es un concepto abstracto. Es una realidad que se construye día a día, cuando con sus propios medios hombres y mujeres comprometidos a rechazar la miseria del país en que viven, dan a conocer los esfuerzos de los más pobres, comparten sus esperanzas, rinden honor a su valor, crean una corriente de rechazo a la miseria.

Sostener aquellas personas que se han comprometido con los más pobres, es enriquecerse de la experiencia de los desamparados.

Si la lucha por su subsistencia no es conocida, todos sus sufrimientos quedarán vacíos de sentido, quedarán vanos, sus victorias quedarán sin futuro.

No, la Región Andina, no es un concepto abstracto, si cada uno de nosotros abre sus fronteras, si cada uno de nosotros se compromete después del Padre Joseph, para hacer del más pobre su raíz de compromiso, si cada uno de nosotros es responsable de llevar esta corriente de rechazo a la miseria, más allá de las fronteras.

Nuestro reto es hacer conocer la lucha, la esperanza de los más pobres más allá de las fronteras, para que sea una palanca para todos aquellos que no se atreven a levantar la cabeza y exigir sus derechos.

Nuestro desafio es derribar las fronteras, para que cada uno sea el vecino de aquellos que en otros países cada día luchan por la vida.

Nuestro reto es compartir la esperanza de vida de los más pobres, la voluntad de participar en el desarrollo del país con los que nos gobiernan.

¿Quién puede quedar en silencio delante del valor de una madre de familia, que se pelea cada día para ofre­cer una vida digna a sus hijos?

Son los mismos gritos de esperanza que se encuen­tran en el corazón de cada uno ¡La miseria no tiene fronteras, la esperanza tampoco!

Como todos los ciudadanos, los más pobres quieren dar su opinión, participar como miembros de pleno derecho, en una actividad o en un proyecto, ver concretamente los resultados y también influir con otros sobre su comunidad. Quieren ser consultados sobre la lucha contra la exclusión y sobre otros aspectos del futuro de la sociedad. Ellos que han sido privados de sus derechos de dignidad, de palabra o de participación, tienen mucho que decimos sobre la justicia, la fraternidad, la democracia, la equidad.

Nos enseñan los caminos que debemos tomar, para que nuestra sociedad sea más humana y acogedora para todos. Sus luchas para resistir la miseria, nos enseñan sobre las acciones prioritarias que debemos realizar con ellos.

Para conocer su realidad, es necesario tener un tiem­po de vida junto con los más pobres, donde pueda surgir un pensamiento a través de su vida y sus prácticas. Sólo este conocimiento puede permitir alcanzar lo que los más pobres quieren enseñamos más allá del silencio.

Una próxima etapa será la formación de grupos de personas de Bolivia y Perú, encargadas de recoger esfuerzos, luchas cotidianas que aprendemos los unos de los otros en la Región Andina. Una obra que nos llevará a la creación de una red de relaciones entre países de América del Sur, a un compartir de experiencias, que se en eldel Padre Joseph : "Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria, los derechos humanos son violados. Unirse para hacerlos respectar es un deber sagrado."

La Región andina, tierra de esperanza para los más pobres

Ya en 1985, el Padre Joseph Wresinski, fundador del Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo, planteó a algunos voluntarios sorprendidos el proyecto de animar un Foro América Latina/Europa. Compartió con ellos su visión dinámica, explicándoles que el Foro podría ser el punto de partida del cual debería surgir una Fundación.

Su impaciencia de innovar nos recuerda la urgencia dc armar y animar la lucha contra la exclusión en la región andina.

¿Cuáles son las llaves para el desarrollo del Movimiento en esta región’? La tierra y su pueblo se presentan a nuestras mentes.

La tierra andina inculca el combate para la vida, la perseverancia. Los inmensos espacios vacíos de las punas, quemadas por el sol y azotadas por el viento, Llevan el reto de la resistencia. Al asumir este desatlo, el pueblo de la región andina se forjaba una cultura de resistencia, proponiéndose mantener y transmitir vivas las costumbres, la historia, el idioma y las tradiciones familiares de padres a hijos. La dureza de la naturaleza del altiplano, con tierras resecadas y rendidas de fatiga, obliga a las familias a practicar una estrategia de lucha para sobrevivir.

La dificultad del medio ambiente enseña a los padres, generación tras generación, el precio que tienen que pagar a fin de poder nutrir, vestir y criar a sus hijos.

Aunque todo el pueblo aspire a conseguir la seguridad, la felicidad y el futuro más prometedor a través de su cultura específica, conocemos a familias quienes logran únicamente la pena del rechazo, de sufrimiento y de vergüenza. ¿Entonces sobre qué base se debería plantear un desarrollo justo en la región andina? Es en la medida en que personas y familias saben aprovechar el conjunto de riquezas que brinda una región que se sentirán ciudadanos útiles, reconocidos y respetados. Es dentro de esta perspectiva que los padres encontrarán los medios y recursos adecuados para conseguir un futuro digno de sus sueños que podrán establecer relaciones de comprensión, solidaridad y amistad entre todos los habitantes de la región. ¿Cómo se podría garantizar que todos los ciudadanos de una misma región se beneficien por igual de sus recursos y contribuyan con lo mejor de sí mismos a forjar su porvenir? ¿Quién podría ser un guía seguro, capaz de indicar el camino permitiendo la participación plena de todos en la construcción de la región?

"El remedio del hombre es el hombre," nos acuerda un proverbio africano. Puesto que cuanto mayor esté escondido un recurso será más precioso, los hombres quienes pueden enseñamos una nueva manera de ver la realidad regional son los más invisibles e inaudibles. En efecto, una dimensión clave de la respuesta parece consistir en buscar a los miembros más olvidados y abandonados de sus comunidades a fin de escucharlos y aprender de ellos su visión de la región andina.
Como el arbolito que se agarra a la tierra para resistir al viento y al frío, las familias más aplastadas por la miseria se agarran a sus parcelas y chozas minúsculas para resistir al hambre y las enfermedades. Como las raíces del arbolito se nutren del agua y del suelo, las familias más humilladas se alimentan y se animan de la fuente inagotable de sus valores fundamentales. La unidad de la familia, la necesidad del trabajo, la práctica del compartir, la pasión de la tierra sostienen y fortalecen a las familias andinas en su lucha cotidiana contra la exclusión. Como los capullos anhelan la luz del sol y la lluvia para florecer, las familias sueñan encontrar compañeros de ruta que les revelen sus fuerzas y su coraje, despertando sus talentos de creación y desarrollen sus capacidades de expresión.

¿Cuáles son las ideas y aspiraciones que las familias olvidadas por los proyectos "clásicos" de desarrollo regional quieren comunicar con tanta expectativa? Nos hablan claramente de una educación de calidad y de empleos modernos y honrados como derechos fundamentales a fin de asegurar un futuro permitiendo a sus hijos cumplir todas sus esperanzas. "Queremos que nuestros hijos estudien para que no sufran como nosotros, para que no sean ’ciegos’ como nosotros", nos confio la Señora Jesusa Huamán. "Deseando sacar a mis hijos siempre adelante con sus estudios y conseguir un mejor futuro, trabajé duro por querer traerles el pan y darles su educación", nos explicó el Señor Jorge Valencia.

A fin que sus sueños legítimos se cumplan, las familias excluidas de la región tienen derecho a un voluntariado bien preparado capaces de realizar proyectos concretos como la "Casa de la Amistad’ en Bolivia y el "Centro de Capacitación Joseph Wresinski" en Perú. Animada por voluntarios entusiastas y emprendedores, la "Casa de la Amistad" se convertirá con los niños más marginados de Urkupiña en un lugar maravilloso de amistad, de creación y descubrimiento del mundo. Dirigido por voluntarios competentes y dedicados, el "Centro de Capacitación Joseph Wresinski" formará jóvenes dispuestos a desempeñar el papel de ciudadanos útiles y ágiles, creadores del mundo de mañana. Por fin, este tipo de voluntariado es el recurso humano imprescindible que necesitan las familias más pobres para poder participar plenamente en la vida y de la evolución de la región andina. Depende de su determinación y compromiso que podamos reclutar y enviar voluntarios a caminar alIado de las familias más vulnerables en su marcha valiente hasta la liberación del flagelo de la miseria.

Charles Sleeth
Marco Aurelio Ugarte

Revista « Lucha contra la exclusion »
Mayo del 2000, n° 1, Octubre del 2000, n° 2 y Febrero del 2001, n° 3, Bolivia - Perú

[1] Bernardo Berdichewsky, Revista Critica Andina Nro 4. Cuscu-Perú, 1979, Pág. 5

febrero de 2001
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Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria, se violan los Derechos humanos.
Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado.

Joseph Wresinski