Histórica
Hoy en dia muchas mujeres, hombres y niños en todo el mundo no cuentan para nada
El desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie (...).
Se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la mise- ria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias. humanos (...)
Todos los seres humanos (...) deben comportarse fraternal- mente los unos con los otros”.
El 17 de octubre de 1987, respondiendo a
la llamada de Joseph Wresinski, defensores
de los derechos humanos de todo el mundo,
marcados por la miseria, se reúnen en París
para :
El 22 de diciembre de 1992, conscientes de
la prioridad de eliminar la pobreza extrema,
las Naciones Unidas declaran el« J17 de
octubre “Día Internacional para la
Erradicación de la Pobreza ».« Cuando no tienes nada, dejan de mirarte como a un ser humano. No cuentas para nadie »
Muchos seres humanos se ven enfrentados cada día a situaciones
intolerables:
« El hambre, la ignorancia y toda la violencia ¡Ya no lo soporto! »
Y tantísimas personas se quedan calladas con su indignación:
« ¿Para qué sirve? ¿Quién tiene en cuenta lo que yo pienso? »
El 17 de octubre, Día Mundial del Rechazo a la Miseria, cada vez más
hombres y mujeres de todo el mundo se reúnen, se ponen en pie y
recuperan la esperanza :
« Es raro el día en que puedes hablar de pobreza sin sentir
vergüenza. Cuando he visto todas estas familias juntas, cuando me
he sentado al lado de personas a las que nunca me habría atrevido
a acercarme, cuando he hablado en público me ha dado mucho
valor, mucha fuerza. Ese día he sentido que todas esas personas
querían contar con nosotros »
Muchos ciudadanos quieren que se acabe con la ley del más fuerte, con
la discriminación y la indiferencia que provocan la miseria [1], la asesina
más implacable de la humanidad
[2]
, una plaga que se extiende por todos
los países y que mina la paz entre ellos y dentro de cada sociedad. Las
Naciones Unidas han proclamado su voluntad de eliminar la pobreza
extrema como uno de los primeros Objetivos del Milenio. [3]
La lucha contra la miseria sólo puede tener efectos duraderos si se basa
en la experiencia, el pensamiento y la participación de los que la
padecen cada día: niños sin futuro, jóvenes abocados a la inactividad
o a trabajos que no dan más que para sobrevivir, mujeres y hombres
que padecen infinidad de humillaciones, familias diezmadas por el
hambre, huyendo por miedo, condenadas a la itinerancia.
Para conseguir el reconocimiento de la dignidad de todo ser humano
se necesita el apoyo de ciudadanos de diferentes orígenes sociales, de
distintas convicciones políticas, filosóficas y religiosas que rechacen
cada día la más grave de las injusticias
« Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria, se violan los derechos humanos, unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado»
Numerosos encuentros pacíficos y actos de solidaridad en torno al
17 de octubre se inspiran en estas palabras, que dan ánimos a los que
viven lo insoportable para rechazar la miseria y no darse por vencidos.
Y movilizan a personas de diferentes orígenes y profesiones para
construir, con los que hasta ahora han estado excluidos, nuestras
democracias y nuestra forma de pensar, actuar y convivir.
[1] Una encuesta realizada por Gallup International Association (G.I.A.) a 53 749 personas de 68 países afirma que el 26% de la población mundial tiene como prime- ra preocupación la pobreza y la brecha creciente entre ricos y pobres. Esta proporción aumenta hasta el 40% en las regiones de América Latina y Africa. La segunda preocupación mundial, el terrorismo, viene mucho después con un 12%, seguida del paro, las guerras y los problemas económicos con un 9%, 8% y 7% respectiva- mente, según precisa la revista de Quebec, Le Devoir, 27 de marzo de 2006
[2] En su “Informe sobre la salud en el mundo, 1995: Reducir las desigualdades”, la Organización Mundial de la Salud clasificaba ya la pobreza extrema como: “la ase- sina más despiadada y más eficaz” entre todas las enfermedades conocidas.
[3] La declaración del milenio afirma que : “No escatimaremos esfuerzos para liberar a nuestros semejantes hombres, mujeres y niños, de las condiciones abyectas y deshumanizadoras de la pobreza extrema”. Esta declaración, publicada en septiembre de 2000, contiene los Objetivos del Milenio para el Desarrollo.




