En Luxemburgo, experimentar la cultura. “Diversidad cultural y derechos culturales”

“Antes de participar en el Movimiento Cuarto Mundo, nunca había estado en un museo o en un teatro. Ahora sé que quiero ir…”
Según la Declaración Universal de Derechos Humanos, todas las personas tienen derecho a participar libremente en la vida cultural de una comunidad y disfrutar de sus beneficios.
Pero quienes que viven en la pobreza continuamente nos relatan cuánto les gustaría cultivar su mente, desarrollar su talento, y participar en la vida cultural de su país, como todo el mundo.
En este contexto, la señora Graffé, una activista del Movimiento Cuarto Mundo en Luxemburgo, aceptó una invitación para charlar acerca de su experiencia cultural en la apertura de un seminario titulado “Diversidad cultural y derechos culturales” organizado por el Institut de Formation Sociale.
“Conozco el Movimineto Cuarto Mundo desde que tenía 26 años. Antes siempre pensaba: ‘Tú no sabes hacer eso. ¡Ni se te ocurra, eres demasiado tonta!’ Y aún pienso eso a veces. Si tan sólo alguien me hubiera dicho, cuando era más joven, ‘Venga, pruébalo, puedes hacerlo,’ habría probado más cosas.
Venir con regularidad a la Casa Cuarto Mundo me dio la fuerza para intentar hacer más cosas. Siempre hay alguien que te anima. No estás sola. Todos se animan unos a otros… Tomar parte en las actividades culturales significa conocer gente nueva, compartir tus experiencias, tus ideas, y las cosas que sabes hacer. Hacer nuevos amigos, y eso es importante para mí. Puedes reírte y pasarlo bien con ellos. He aprendido un montón.
Creo que todo el mundo debería tener la oportunidad de probar cosas nuevas, porque si no tienes la oportunidad, nunca descubrirás qué te gusta hacer. Pero para poder intentar hacer algo, primero necesitas un apoyo. Por ejemplo, yo tome parte en un taller de música y descubrí que me gustaba tocar las congas y que se me daba bien. Me gustaba marcar el ritmo. Así que quise seguir haciéndolo y encontré un curso donde se enseñaba a tocar el djembé, un tipo de tambor africano. Al principio, nunca me hubiera atrevido a ir yo sola; cuatro de nosotros fuimos juntos. Era importante para todos nosotros ir con otras personas. Más adelante, cuando sentía que ya sabía cómo hacerlo, ya no me dio miedo, y sentí que podía hacerlo yo sola. Y no estaba lejos de dónde vivía. También recibí ayuda para pagar el curso, porque era demasiado caro para mí.
Tocar el djembé es bueno para mí. Si estoy tensa o enfadada, puedo irme y darle al tambor, y me siento mejor después. Me calma. Recuerdo una vez en que estábamos preparándonos para la clase y el profesor llegó con retraso. Me dijo que yo podía iniciar la clase mientras esperábamos a que él estuviera listo. No podía creer que el profesor me hubiera escogido a mí frente a todos los demás.
Este año, el curso de djembé es demasiado caro y se imparte demasiado lejos de donde yo vivo. Pero una de mis vecinas lleva a su hijo a tocar en una banda de desfiles, así que decidí llevar a mi hijo también, porque siempre estaba dándole a todo con las cucharas como si estuviera tocando el tambor. La primera vez, sólo fuimos a echar un vistazo, pero sé que le gusta, porque siempre está contento los viernes. Es bueno para él.
Es importante que los padres hagan algo con sus hijos. Yo veo a mi hijo tocar. Es importante para él que uno de sus padres le esté viendo. Le animo cuando las cosas se ponen difíciles. Cuando el profesor empieza a enseñarles algo nuevo, lo primero que dice mi hijo es ‘No puedo hacer eso. Es demasiado difícil,’ y se niega a intentarlo siquiera. Pero si yo le animo, lo hace. El profesor ha visto esto y cuando mi hijo hace algo bien, se lo dice. Ahora mi hijo intenta hacerlo, incluso si no siempre le sale bien. Después me pregunta ‘¿Lo he hecho bien hoy?’
En una familia tenemos que darnos ánimos unos a otros y decirnos cuándo lo hemos hecho bien. Ahora veo que durante el resto de mi vida voy a ser capaz de hacer cosas por mi cuenta. Cuando no estoy segura de algo, me digo a mí misma, ‘Inténtalo. Venga, puedes hacerlo…’ Ahora tengo mucho más claro lo que quiero. Tengo mucha más confianza en mí misma que antes.
Antes de participar en la actividades del Movimiento Cuarto Mundo, nunca había estado en un museo o en un teatro. Ahora sé que quiero ir; sólo me lo impide el precio. Me gusta ir a la ópera o ir a ver una obra de teatro, si alguien viene conmigo. Si no te puedes sentir sola. Le pido a mi marido o a mi vecino o a otra persona que venga conmigo. A veces hemos ido todos juntos.
Como familia, también es bueno que los adultos tengamos la oportunidad de salir como pareja: nos podemos tratar como una pareja y recargar baterías. Es una oportunidad para relajarnos juntos.
Muchas de las personas que conozco no tienen la oportunidad de salir porque no pueden permitírselo o porque no consiguen encontrar a alguien que cuide de los niños. Pero es importante que salgan. Estoy segura de que todo el mundo necesita salir de vez en cuando. Pero primero tienes que saber que quieres salir.”
Este testimonio fue publicado en la edición de mayo 2008 de Info Quart Monde, la carta informativa del Movimineto Cuarto Mundo en Luxemburgo





