Encuentro con Karol Laínez y Alejandro Aparicio

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Ambos son hondureños. Karol tiene 25 años, Alejandro 34 y Lissy, su hija, 6 años. Karol era vendedora en una tienda de ropa y Alejandro técnico en electricidad cuando, hace más de dos años, decidieron hacerse voluntarios permanentes del Movimiento Cuarto Mundo en Guatemala, país vecino de Honduras.

Karol conoció Cuarto Mundo gracias a un movimiento juvenil y Alejandro gracias a su hermana, que participaba en la biblioteca de calle en Tegucigalpa, capital de Honduras. Alejandro se comprometió con el grupo de jóvenes hondureños que animaban las bibliotecas de calle. Hoy en Guatemala Ciudad, capital del país, Karol organiza los encuentros mensuales en los cuales participan familias muy pobres, y anima con las madres de familia un taller artístico y uno de poesía. Alejandro era responsable de las bibliotecas de calle y participaba en un taller de pintura con los jóvenes que viven en la calle. Desde hace seis meses, Alejandro asegura la responsabilidad administrativa y la representación del Movimiento Cuarto Mundo en Guatemala.

¿Cómo ha aceptado su familia y sus amigos su compromiso como voluntarios permanentes del Movimiento Cuarto Mundo?

Carte K. y A.: Es difícil en Guatemala y Honduras comprender que alguien puede comprometerse por los otros. Cada uno busca primero salir adelante él mismo y ayudar a su familia. Algunos de nuestros amigos piensan que trabajamos para una Organización no Gubernamental y que por eso nos ganamos bien la vida.

¿Qué esperan de ustedes las personas en situación de extrema pobreza que conocen?

K. y A.: Lo primero es que estemos presentes a su lado y que les apoyemos. En Guatemala Ciudad, hay jóvenes que viven alrededor del vertedero municipal en medio de una gran inseguridad, que participan al taller de pintura. Los resultados son impresionantes. También encontramos de manera regular a Doña Ester, una mujer cuya vida ha hecho que se encierre en si misma. Poco a poco, la vemos abrirse a otros. Más que sobre nuestras capacidades, las personas cuentan sobre nuestra presencia.

¿Es difícil hacer comprender la vida de las familias que viven en extrema pobreza?

K. y A.: Mucha gente ignora lo que viven las familias en extrema pobreza. Pero cuando hay un verdadero encuentro, este conmueve a la gente. En Guatemala, hay estudiantes universitarios que han participado en bibliotecas de calle. Era la primera vez que veían la miseria en su propio país, y eso les ha tocado. Algunos de ellos se comprometieron después por más tiempo. A otros les cuesta más comprender nuestra acción. A diferencia de otras organizaciones, nosotros no construimos casas para los pobres. Pero la lucha del Movimiento Cuarto Mundo es muy importante. Siempre será útil.

Texto y foto : Jean-Christophe Sarrot

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Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria, los derechos humanos son violados.
Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado.

Joseph Wresinski

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