El Precio de la Confianza

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Discurso de Eugen Brand con ocasión del Día Mundial del Rechazo a la Miseria

Eugen Brand, Delegado General del Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo, habla sobre la crisis económica mundial con ocasión del 17 de octubre de 2008 “Día Mundial del Rechazo a la Miseria”. ONU - New York.

En los pequeños mercados del mundo en los que muchos compran sólo un trozo de cebolla, estas mismas personas se preguntan: ¿a dónde va nuestro mundo?

Por un lado, los fondos necesarios para una política agrícola y alimentaria y los recursos para una educación para todos parecen cada vez más inaccesibles; por otro lado, se invierten millones de dólares para mantener en equilibrio un sistema financiero que promueve desigualdad, exclusión y miseria. ¿Acaso el mundo vuelve a dar la espalda a los Objetivos del Milenio? ¿acaso estamos sucumbiendo al “totalitarismo del dinero”?

A causa de las deudas que tiene con el vendedor de verduras, la Señora Orlando no se atreve a volver al mercado. Como tantos otros, ella y su marido caminan kilómetros para intentar encontrar trabajo, medicamentos o algo de comer para sus hijos, si no lo consiguen hoy quizás lo harán mañana. La señora Orlando cuenta : “Cuando tengo demasiada hambre me acuesto al borde de la carretera e intento dormir.” Durante los motines del hambre que se realizaron en todo el mundo, los Orlando no participaron porque se sentían culpables de la desnutrición de sus niños y la muerte de dos de ellos.

Esos días, los múltiples análisis económicos y financieros que intentaban explicar la crisis y proponer soluciones, no llegaron hasta los Orlando. Sin embargo existen millones de historias de familias como la de ellos, historias que amasan todas las crisis por las que el mundo atraviesa. Su memoria, resistencia y pensamiento se forja en una adversidad inaudita que les confiere, como a todos los extremadamente pobres, el conocimiento de una riqueza única e irreemplazable. Conocimiento que nos enseña que la confianza es el más sólido de los cimientos sociales, la base de todo lo que está en juego esencialmente en el siglo XXI. Y si se produjera un Bretton Woods II, entonces la confianza sería un primer requisito.

Nuestras sociedades hablan de participación mientras crean ideologías que desvalorizan a algunos, institucionalizan la exclusión y legitimizan la violencia que no reconoce lo que viven los más vulnerables. La participación es negada a poblaciones en gran pobreza, privándolas de la posibilidad de reflexionar libremente con otras sobre algo tan fundamental como: “¿Quiénes son? ¿Qué desean para ellos y con nosotros? ” Esta situación constituye una violación de los derechos humanos.

A través del Día mundial de Rechazo de la Miseria, personas y familias enfrentadas a la peor indigencia nos piden reconsiderar juntos el contenido y la interdependencia de valores fundamentales como la libertad, la solidaridad, el derecho y la responsabilidad. Nos invitan a buscar juntos lo que caracteriza al ser humano y su futuro, lo que crea su reconocimiento del otro, su historia y su visión del mundo, y su singularidad y universalidad al mismo tiempo.

Este trabajo común permitirá aclarar un malentendido: Las familias y las personas en situación de pobreza extrema aspiran a la participación pero no soló como beneficiarias de proyectos y políticas de lucha contra la pobreza, también desean contribuir a la búsqueda de soluciones para la economía basada en el trabajo decente, la ecología que preserve el planeta para las futuras generaciones, y la escuela liberadora de inteligencia y fraternidad para cada niño. Todo esto en nombre del futuro de sus niños y de sus jóvenes. Sólo si nos basamos en esta asociación encontraremos la inteligencia y el impulso para desarrollar “políticas globales, coherentes y prospectivas” de erradicación de la gran pobreza. ¡La confianza de la que hablamos tiene este precio!

Los extremadamente pobres en el norte y en el sur nos esperan para este cambio de dirección, y nos llaman a unirnos en torno a un contrato cuyos objetivos de la actividad humana sean - Mutualizar todos los conocimientos; - Producir dinero al servicio de la liberación del los más pobres del mundo; - Permitir a todos los jóvenes sentirse con el derecho de participar en el futuro de todos.

La conmemoración del 17 de octubre, iniciada por Joseph Wresinski en 1987, ofrece el espacio público local e internacional donde se experimentan y expresan las condiciones de una colaboración auténtica, una sociedad para un mundo sin miseria. No es utópico querer que ciudadanos y Estados puedan hacer efectiva la participación que instaure a los pobres como primeros interlocutores en la elaboración de todas las políticas. Es una necesidad tan vital como los retos ecológicos catalogados ayer de imposibles. Unirse para devolver a los pobres la posibilidad de participar en los retos de la humanidad, es una necesidad para la paz.

Eugen Brand - Delegado General del Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo

17 de octubre de 2008 - Naciones Unidas - Nueva York

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Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria, los derechos humanos son violados.
Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado.

Joseph Wresinski

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