Carta abierta a todos los que nos ayudan

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Jacqueline Plaisir y David Lockwood, responsables del equipo de voluntarios permanentes en Haití, han escrito una carta dirigida a todos los que los han apoyado desde el terremoto.

Queridos amigos,

Queremos decirles que hemos recibido todas sus manifestaciones de amistad y sus gestos de solidaridad. Ustedes han creado un puente entre Haití y el resto del mundo, nos han salvado del sentimiento de abandono y desesperación. Ustedes estaban con nosotros, no estábamos solos.

Después de las primeras noticias, nos quedamos callados, sin dar respuesta directa a sus numerosas misivas. El silencio, una manera y una necesidad de apaciguar nuestros temores, de darnos cuenta de las nuevas dimensiones de una vida cotidiana de sobrevivientes, interiorizar con delicadeza los mensajes de amistad de ustedes, dejarlos penetrar suavemente como un bálsamo, prolongar sus gestos de solidaridad para llegar a las familias más aisladas en los barrios miserables.

Aquí y en otros lugares, unidos en este Movimiento que nos ha moldeado en una búsqueda permanente del sentido de la dignidad y la fraternidad, fuimos en busca de asociados para conjugar los esfuerzos de apoyo a aquellos que ya sabíamos tan vulnerables antes del desastre.

Hoy, queremos decirles Gracias… pero no como un formalismo.

Queremos decirles que nunca sabremos del todo hasta qué punto esto los afectó, allí donde ustedes estaban porque nosotros vivíamos aquí; de qué modo ustedes se estremecieron de miedo y de qué manera luego, en una compasión sincera, aunaron sus fuerzas para dar su apoyo al pueblo haitiano y a todos los que vivieron esta increíble experiencia.

Hoy, queremos decirles que nuestra valentía que ustedes dicen admirar llegó a nosotros como una sabia proveniente de nuestra historia colectiva, la historia de la valentía de la humanidad que ha sufrido tantas heridas, y en el centro de esta historia, el sufrimiento y la resistencia de los más pobres que el Padre Joseph, como un guía, nos ha ayudado a comprender, respetar y amar. Esta valentía del presente es como el eco de la propia tenacidad de ustedes en un día a día en el que la miseria y la soledad marcadas con pruebas de humillación y a menudo con momentos de desánimo es ignorada con mucha frecuencia, un día a día que sería insoportable sin la esperanza de la justicia y la fraternidad.

Decimos GRACIAS como el sentido renovado de la reciprocidad,

Decirles que estamos unidos con más fuerza y de otro modo que en el pasado, unidos en esta consciencia vibrante de que debemos seguir transformando la tragedia en una alegoría de la humanidad en marcha hacia el progreso y la paz del mundo, una paz construida con base en el conocimiento mutuo, modelada en el encuentro de igual a igual.

Haití, hoy en día tierra simbólica del “Nosotros, los Pueblos de las Naciones Unidas”, donde tantos esfuerzos para la re-estructuración de una convivencia que lleve al progreso y al bienestar nos exhortan a unir fuertemente solidaridad y responsabilidad como las dos facetas de cualquier proyecto de desarrollo humano.

El mundo se estremeció, pero no será en vano si tratamos juntos de revelar la fuerza prodigiosa de un pueblo que no puede morir, la confianza arraigada en nuestra experiencia de que cada uno, solidario en este combate por la dignidad de todos, es indispensable. Ahí está el sentido profundo de la vida, del ideal de una vida en común expresada públicamente en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Para terminar, continuemos asociándonos en nuestras luchas, nuestras penas, nuestras reflexiones, nuestras acciones, nuestras dudas y nuestros éxitos para nutrir nuestra esperanza común.

Jacqueline Plaisir y David Lockwood, voluntarios – Equipo de Haití

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Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria, los derechos humanos son violados.
Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado.

Joseph Wresinski

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